15 de mayo de 2013

Aventuras in LOST: 1.01 desacelerando el ritmo

Mira tú que bonitos los vasitos, sería equivalente a las carcasas de colores de los móviles...

Es curioso, este HTC que lleva conmigo sólo unos días como quien dice, se acelera cuando ya he acabado la frase y añade lo qué le rota, para acabar en una especie de derrape... no se si ¡alucinar o flipar! ¡Da igual! Todo suena a rápido, como el ritmo de la gran ciudad, un ritmo que puede llegar a agotar o engancharte de tal manera que todo el mundo te parece lento...

Supongo que hay que pararse un poquito reflexionar, incluso leer tranquilamente, echarse la siesta, observar el alrededor mientras paseas por la montaña, escuchar el sonido de la naturaleza, los pajaritos... ¿pajaritos? Esos se han espantado de tanto acelere de la gran ciudad, nada, habrá que irse a la playa a observar las olas del mar, escuchar el sonido relajante del agua mientras choca contra las rocas o llega a la orilla, eso sí relaja, a veces puedes ver a lo lejos un barquito, un grupo de surferos que no sabes cómo lo hacen pero tienen un dominio que hasta parece fácil surfear, pero mejor se lo dejamos a los expertos, vayamos a tragar agua y no lo contamos luego... aunque siempre está el riesgo de que te venga el vigilante de la playa a salvar... si es David Charvet, aceptamos barco como vigilante acuático, yo prefiero el surf de la ciudad hasta nueva orden, capear la vida del día a día, es otro tipo de surf que te hace fuerte ante situaciones que vas viviendo y también llegas a ver su lado bueno, se aprende mucho y mejoras en tu autoconocimiento.

Uno puede perderse, también viajando unos días a un lugar con playa, tranquilidad, relax y coger de nuevo aire, oxígeno, otro ritmo que te de fuerzas para volver a la carga del trabajo diario.

Total, conclusión, siempre se acaba volviendo al ritmo frenético de la ciudad, con lo bien que se estaría sirviendo caipiriñas en un chiringuito de la playa viendo las palmeras y que de paso al chulo playa le caiga un coco cerca de sopetón para que se asuste... eso sí sería la releche, pero no, los chulo playas siguen existiendo y no se asustan fácilmente, o quizá sí...

A este paso, los ordenadores y los móviles, algún día dominarán el mundo y tendrán piernas, entonces y sólo entonces sabremos valorar los vasitos con el hilo conductor, los walkie talkies y el teléfono con el cable enrollado... que tiempos, que relax, que tranquilidad :)

Creo que un día de estos voy a ha hacer la prueba de desconectar el móvil y algunas cosas de tecnología durante dias, como una vez me dijo un escritor que hizo, no creo que pase nada, o puede que sí, puede ser curioso ;) lo haré sin avisar, será como unas vacaciones, tecnológicas, ni si quiera mirar el e-mail, a ver cuanto dura el simulacro
...

Pronto seguirá alguna aventura... de momento sigo mi camino día a día para delante que así no tiene pérdida ;)

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